Trabajar como profesora de español en Dubái fue una experiencia única y enriquecedora. Tuve la oportunidad de enseñar en aulas equipadas con tecnología de vanguardia, lo que me permitió implementar metodologías innovadoras y dinámicas en mis clases.
Lo que más me inspiró fue, sin duda, la diversidad de mi alumnado: jóvenes de diversas nacionalidades que compartían el mismo entusiasmo por aprender español. Nuestra aula se convirtió en un espacio lleno de momentos inolvidables, risas, solidaridad, curiosidad y dedicación que se tradujeron en logros académicos excepcionales.
Uno de mis recuerdos favoritos fue ver a mis alumnos de secundaria diseñar actividades para enseñar español a alumnos de primaria. A partir de lo aprendido, crearon experiencias de aprendizaje divertidas y creativas, ¡y lo hicieron de maravilla! Esto no solo reforzó sus propios conocimientos, sino que también puso de relieve el poder de la enseñanza colaborativa.



